
En 1939, tras vender los derechos cinematográficos de su novela Por quién doblan las campanas, Ernest Hemingway compró Finca Vigía, una hermosa propiedad de campo en Cuba. La casa de mampostería laberíntica, que el autor ocupó de forma intermitente hasta 1960, se asienta sobre 12 acres de tierra en las colinas a las afueras de La Habana.
Hace varios años, Finca Vigía estaba en peligro de destrucción debido al calor, la humedad, las plagas y el paso del tiempo. En ese momento, una organización estadounidense sin fines de lucro que co-presido, la Fundación Finca Vigía, se unió al gobierno cubano en un esfuerzo exitoso para salvar la casa de la ruina. Hoy en día, la finca es un museo reconocido internacionalmente que contiene las pertenencias de Hemingway y sus numerosas y fascinantes colecciones (pistolas, máquinas de escribir, cañas de pescar, pinturas y, por supuesto, libros).
La siguiente fase del proyecto ya ha comenzado: se trata de dar cuidado y atención a más de 9.000 libros y documentos que dejó Hemingway. Este material también se está digitalizando y algún día estará disponible para los aficionados a Hemingway en todo el mundo. Estuve por última vez en Cuba en 2010; tengo muchas ganas de volver.
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